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EXPERIENCIAS DIARIAS

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January 25 January 27
26 January 2020
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El servicio me ayudó a quedarme El servicio me ayudó a quedarme
Rafael S.
Área DF Norte

Había estado bebiendo durante 20 días, ya la compañera se había ido a la casa de su mamá y había perdido mi trabajo. Nadie me creía, me había gastado todo el dinero, no tenía alcohol para seguir bebiendo; me agobiaba el sentimiento de culpa al pensar lo que iba a suceder con mis hijos, ellos tenían 11, 10 y 4 años. Me salí a caminar para conseguir un trago más.

Me encontré una iglesia, y estando dentro me llegó el arrepentimiento y empecé a pedirle a Dios que me ayudara y le pedía con tanta devoción que me sentía con mucha paz. Salí sin rumbo fijo, no supe cuantas calles caminé y encontré un grupo de Alcohólicos Anónimos que se llama Fortaleza, me agradó como me recibieron y seguí asistiendo a las reuniones.

Después de varios meses, me empecé a alejar. Los compañeros me enseñaron lo que era el servicio y me involucré en varios de ellos. Una noche que estaba en junta llegaron los servidores de distrito a hacerme una invitación para que coordinara el comité de Información Pública y les dije que no había sido ni siquiera representante, pero ellos me dijeron que no era necesario pues ya había estado haciendo el servicio de información.

Fui a la plenaria para que me presentaran al miembro de comité de ese período, el compañero Rafael del 11° distrito, y me aceptaron para que fuera el coordinador; aunque iba con mucho desconocimiento, logré terminar mi servicio de 2 años más.

El día de hoy sirvo con buena voluntad y han pasado varios años ya, en los cuales, no he bebido.
No le digas “no” al servicio No le digas “no” al servicio
Julio César
Área Tabasco Centro

Comencé a beber alcohol aproximadamente cuando tenía 15 años, y el efecto que sentí fue fuerte, éramos pura risa y me quedé dormido en la escuela primaria donde estudiaba. Así fue el inicio de mi carrera alcohólica, hasta los 32 años de edad, cuando llegué al grupo de Alcohólicos Anónimos, a punto de divorciarme de mi segunda esposa, a la que la dañé mucho con mi alcoholismo.

Ignoraba cómo funcionaba un grupo, y lo que más me gustó fue que los compañeros me dijeron que yo era la persona más importante y me recibieron con un aplauso, me sentí muy bien porque nunca me habían mostrado ese tipo de aceptación. A los pocos días me ofrecieron dar el tema de “Los jóvenes y Alcohólicos Anónimos” para una junta información pública, ya que el grupo Espejo, donde milito, estaba cumpliendo años. Esto me hizo comprometerme y así me quedé en el programa.

Hace años, el compañero Lorenzo me estuvo motivando para ser representante del grupo. Yo le decía que todavía estaba muy tierno para servir, pero él dijo que no podía quedarse el grupo sin representante. Esa noche le pedí a mi Poder Superior que me diera tiempo y espacio para hacer el servicio; cuál sería mi sorpresa que a los pocos días me dieron una licencia sindical por 3 años con goce de sueldo.

De ahí en adelante he estado en el distrito sirviendo. Un día recibí un regalo de mi Poder Superior, pues me gané un viaje a Ciudad del Carmen para asistir a una reunión de Servicios Generales, mi primera vez en un gran evento de Alcohólicos Anónimos.

Hoy he aprendido, por sugerencia de algunos compañeros, que para servir no piense en que son 2 años de periodo, sino que le pida al Poder Superior me dé la oportunidad de llegar a mi reunión. Hoy ya no me preocupo, ni pienso en el tiempo del servicio. Así es como he logrado que no sea pesada mi responsabilidad.

Compañeros, nunca le digan “no” a los servicios, pues le sirves a tu Poder Superior. No te le niegues; simplemente híncate y dile que quieres servir y Él te dará el tiempo necesario para hacerlo.

Plenitud Digital AA ...