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EXPERIENCIAS DIARIAS

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January 27 January 29
28 January 2020
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Seguridad y sobriedad Seguridad y sobriedad
Alberto G.
Área Oaxaca Istmo

Después de haber consumido mucho alcohol y de una vida ingobernable, llegué derrotado completamente a Alcohólicos Anónimos. Me dieron el recibimiento y pude entender que no es un vicio sino una terrible enfermedad, que estaba acabando conmigo y con los que me rodeaban.

En las siguientes reuniones oí que hablaban de los servicios y me di cuenta de que un compañero de mayor edad servía el café y siempre me sugería que después lo hiciera yo, pero me negaba.

Pasaron como 3 meses hasta que pude hacerlo, servir el café con cariño a los compañeros. Después me sugirieron que fuera tesorero del grupo, cosa que siempre eludía, porque les decía que no me nacía, pero un compañero habló conmigo y aunque me hizo enojar, reflexioné.

Cuando lo hice, me dio más seguridad en la búsqueda de la sobriedad, y desde entonces suelo hacer servicios y ayudar a mi Comunidad.
Sirviendo, regresamos la dádiva Sirviendo, regresamos la dádiva
Faustino G.
Área Veracruz Dos

Desde el primer día que llegué a Alcohólicos Anónimos vi que un compañero se preocupó por preguntarme si quería un café o un té, no recuerdo que le contesté. Me fui quedando en el grupo y me di cuenta de que algunos compañeros compartían sus experiencias en los Servicios Generales y la verdad que a mí me caían mal, porque pensaba que nada más querían presumir.

En aquel tiempo estaba programada una reunión interdistrital y nuestro distrito era sede, motivaron a una reunión extraordinaria para nombrar un comité transitorio responsable de la reunión y la Séptima para el convivio de ese día, y a mí me tocó ser tesorero y de inmediato junto con el coordinador y el secretario hicimos planes para lo que se requería. Esto fue el principio de mi servicio fuera del grupo. Al terminar rendí mi informe por escrito, y se los hice llegar a los grupos por medio de sus representantes, y los que no tenían se los llevé personalmente; en el distrito, me felicitaron.

Los servicios me han ayudado para enfrentar con responsabilidad las problemáticas de la vida y acepte las cosas que no puedo cambiar, como la pérdida física de mi hija de 24 años de edad y que Dios la mandó llamar.

Me queda mi esposa y otros 3 hijos para seguir viviendo y sirviendo. Quiera Dios que si mi experiencia llegue a alguien que todavía no quiere servir. Pues sirviendo es como regresamos la dádiva que a nosotros se nos dio.

Plenitud Digital AA ...