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EXPERIENCIAS DIARIAS

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January 28 January 30
29 January 2020
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Sirviendo, regresamos la dádiva Sirviendo, regresamos la dádiva
Faustino G.
Área Veracruz Dos

Desde el primer día que llegué a Alcohólicos Anónimos vi que un compañero se preocupó por preguntarme si quería un café o un té, no recuerdo que le contesté. Me fui quedando en el grupo y me di cuenta de que algunos compañeros compartían sus experiencias en los Servicios Generales y la verdad que a mí me caían mal, porque pensaba que nada más querían presumir.

En aquel tiempo estaba programada una reunión interdistrital y nuestro distrito era sede, motivaron a una reunión extraordinaria para nombrar un comité transitorio responsable de la reunión y la Séptima para el convivio de ese día, y a mí me tocó ser tesorero y de inmediato junto con el coordinador y el secretario hicimos planes para lo que se requería. Esto fue el principio de mi servicio fuera del grupo. Al terminar rendí mi informe por escrito, y se los hice llegar a los grupos por medio de sus representantes, y los que no tenían se los llevé personalmente; en el distrito, me felicitaron.

Los servicios me han ayudado para enfrentar con responsabilidad las problemáticas de la vida y acepte las cosas que no puedo cambiar, como la pérdida física de mi hija de 24 años de edad y que Dios la mandó llamar.

Me queda mi esposa y otros 3 hijos para seguir viviendo y sirviendo. Quiera Dios que si mi experiencia llegue a alguien que todavía no quiere servir. Pues sirviendo es como regresamos la dádiva que a nosotros se nos dio.
¡Siempre quise ser diferente! ¡Siempre quise ser diferente!
Jesús O.
Área Oaxaca Mixteca

Todo inició cuando tenía 12 o 13 años de edad, traía la ilusión de encontrar una forma de vida diferente; hijo de padre alcohólico. No pensaba que algún día llegaría a sufrir esa terrible enfermedad.

Sin embargo todo estaba listo, predispuesto y preparado muy en el fondo de mí para vivir esta experiencia. Hoy lo entiendo así, ¿qué era esa sensación que agobiaba mi corazón, esa frustración que me paralizaba sin razón? Hoy sé que mi problema no era el alcohol, sino mi personalidad y mi carácter, una serie de complejos, traumas y tabús no me dejaban vivir. Descubrirlos me ha costado mucho sacrificio, sufrimiento y sobre todo una vida ingobernable con el alcohol.

Siempre quise ser diferente y no pude, sólo perderme en la bebida y justificarme. Aceptar que era alcohólico fue mi mayor acierto, gracias a ello pude ver que la diferencia estriba no en lo que tienes, en lo que puedes hacer muy bien o sabes hacer bien. La diferencia está en qué tanto te respetas, te amas y sobre todo que tan honesto eres contigo mismo. Ser fiel a mis principios es lo único que me hace diferente.

Gracias a mi Poder Superior he fortalecido mi autoestima y estoy rescatando mi dignidad y gracias a mi grupo puedo tener un espacio dónde encontrarla. No quiero dejar de agradecer a Alcohólicos Anónimos como un todo, me ha permitido recuperarme de esta enfermedad y me ha enseñado a ser útil y feliz.

Plenitud Digital AA ...