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EXPERIENCIAS DIARIAS

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February 10 February 12
11 February 2020
Title Time Description
Cosas en común Cosas en común
Anónimo
Área Oaxaca Costa

Mi carrera de bebedor empezó a la edad de 15 años. A los 20, ya consumía drogas y mi vida fue de mal en peor.

Un día llegué a mi casa como a la 1 de la mañana y desperté a todo mundo con gritos y golpes. Al otro día, mi esposa me dijo que todo había llegado a su límite y que nos teníamos que separar. Ese día llegó un amigo a platicarme de Alcohólicos Anónimos y lo rechacé, pero durante 4 días, insistió y me dijo que si quería dejar de beber había un lugar donde se dejaba de sufrir.

Por fin llegué al grupo y me di cuenta de que esas personas y yo teníamos muchas cosas en común. Hoy me siento parte de esta gran Comunidad y estoy haciendo un servicio. Mi familia está contenta y mi trabajo, estable. Alcohólicos Anónimos es lo mejor que me ha pasado. A los nuevos que están llegando: échenle muchas ganas, que esto es bueno para nosotros y para nuestras familias.
Los planes son distintos y mejores Los planes son distintos y mejores
Gustavo M.
Área Guanajuato Bajío

Llegué a Alcohólicos Anónimos gracias a que 2 compañeros me invitaron a tomar un café para saber si tenía problemas con mi manera de beber. Asistí al grupo y encontré gente que había hecho las mismas cosas que yo. Me quedé y empecé a sentirme bien, porque no bebía; sin embargo, el pasado me atormentaba.

Había dejado a una esposa y 2 hijos y me había juntado con otra persona. Algunas noches, los compañeros me decían que ya no llorara por lo que había perdido, sino que luchara por lo que tenía. Entonces, me metí a practicar el programa, según yo, y estuve en mi nube rosa por más de 2 años.

Un día, pensando en que todo iba bien, la pareja con la que vivía me dejó y me quedé con mis hijos. Comenzó a ganarme la desesperación y la duda sobre si el programa de Alcohólicos Anónimos me estaba sirviendo, pensé que no valía la pena seguir adelante.

Pero gracias a las herramientas del programa, al apadrinamiento y a poner mi vida y mi voluntad al cuidado de un Poder Superior, todo ha pasado. Hoy llevo ya algunos años ocupándome de mis hijos y los de mi matrimonio anterior se me han acercado también. El mayor de ellos me ayuda en el trabajo y mi hija me visita con frecuencia o me habla por teléfono.

Gracias a eso, entendí que a veces los planes de Dios son distintos a lo que pienso que es la felicidad. He dejado de sufrir y empecé a poner mi vida y mi voluntad en sus manos. Así es como estoy viviendo mejor y sin beber.

Plenitud Digital AA ...