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EXPERIENCIAS DIARIAS

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February 17 February 19
18 February 2020
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Primero la sobriedad Primero la sobriedad
Salvador R.
Área Guanajuato Centro

En la actividad alcohólica llevaba una vida de desorden, ya no coordinaba mis ideas ni mis acciones. Llegó el momento en que no sabía qué camino tomar. El alcohol me consumía día con día y dominaba mi poca voluntad.

Mi vida se convirtió en un infierno al igual que mi hogar; acabé con la armonía de mi familia, se enfadaron y después de tantas advertencias de que dejara de beber, me abandonaron. Había perdido el trabajo y a mis amigos, y no me importaba, pero perder a mi familia fue un golpe muy fuerte.

Cuando llegué al grupo pedí ayuda para rescatar a mi familia, pero no faltó quien me dijera que lo primero era dejar de beber porque era el más grande motivo por el que tenía problemas, no sólo con la familia sino con todo el mundo: primero lo primero.

Con el tiempo fui entendiendo por qué es importante pensar en la recuperación personal para tener una mejor sobriedad y hacer las cosas con mayor cuidado. El libro “Viviendo sobrio” dice que “cuando nuestra sobriedad tiene una base lo suficientemente firme como para soportar la tensión, entonces estamos listos para trabajar y enderezar a otros aspectos de nuestras vidas”. Y cuánta razón cabe en estas líneas, ya que de nada sirve encontrar trabajo, recuperar el dinero mal gastado o reconciliarse con la familia, sino se tiene una sobriedad firme.

Todo se puede volver a perder si anteponemos otras cosas antes que nuestra recuperación. Es importante tener calma y no desesperarse porque las cosas no salen como uno quisiera, pero con la ayuda de los compañeros y no dejando de asistir al grupo, todo se logra.

Así lo hice; me dejé guiar y con la ayuda del padrino, las cosas se fueron nivelando poco a poco. Regresaron mi esposa y mi hijo, no sin antes pedirles perdón. Volvieron mis buenos sentimientos y con ellos volví a tenerme confianza, a tener fe en el programa y a reconciliarme con mi Poder Superior, al cual le debo todo lo bueno que sucede a mi alrededor.
Servir para agradecer Servir para agradecer
Anónimo
Área Chihuahua Centro

Mi cuñado, al ver la desesperación de su hermana ante la vida que llevaba, el infierno que vivía en su propio hogar, me invitó a que nada más fuera a escuchar cómo le hacían para dejar de beber.

La verdad me gustó pues ya había intentado por varios medios y no me sentía bien. Mis resentimientos no dejaban que yo creyera en algo a Dios. Batallé mucho, pues cuando no dejas salir esos resentimientos, los miedos del pasado suelen atormentar a diario. Aquello no era vida y la soledad que tenía era interna.

Un buen día llegó una persona y se puso a platicar conmigo. Me escuchó durante casi 2 horas y al final, me sentí liberado y con una paz indescriptible.

Hoy, mi familia está unida; cuando llegué al grupo tenía un hijo, y hoy tengo 3. Es una dicha muy grande y por eso empecé a servir en el grupo, porque me dijeron que si servía, podía agradecer a Alcohólicos Anónimos por esa alegría tan grande que me dieron.

Plenitud Digital AA ...