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EXPERIENCIAS DIARIAS

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February 1 February 3
2 February 2020
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Apegándome al programa Apegándome al programa
Eduardo P.
Área México Oriente Uno

Tenía muchos prejuicios acerca de Alcohólicos Anónimos, no sentía ánimo para acercarme a un grupo, pensaba que no era para mí, que yo podía beber moderadamente, pero con el tiempo me di cuenta de que no era capaz de controlarme y empecé a tener muchos problemas en mi familia y en los trabajos; muchas veces me despedían por mi falta de responsabilidad.

Sentía que la gente no me entendía, mi padre fue un alcohólico en potencia y yo quería seguir su ejemplo. Cuando encontré una pareja pensé que era lo que me hacía falta para vivir de una mejor manera, pero volví a beber, quería seguir con los amigos de parranda, sin darme cuenta estaba progresando cada día más en mi alcoholismo.

Gracias al padrino que me pasó el mensaje me acerqué al grupo y el recibimiento que me dieron los compañeros fue muy agradable, me sentí en confianza y me empecé a apegar al servicio, que fue muy importante para mi recuperación; ahí me di cuenta de que debía poner en práctica mi tolerancia y escuchar experiencias de los compañeros, me sirvió para darme cuenta de que el alcoholismo es una enfermedad progresiva y que lo que hago ahora es detenerla y seguir en mis juntas apegándome a esas herramientas que tiene el programa.

No he vuelto a beber y doy gracias a ese Poder Superior por enseñarme el camino a una vida útil y feliz.
¿Te acuerdas lo que dijiste ayer? ¿Te acuerdas lo que dijiste ayer?
Antonio R.
Área Veracruz Tres

Llegué al grupo Morir para Vivir, el 6 de junio del 2004, era una reunión donde se encontraban todos los grupos que integraban el distrito. El día anterior había agarrado una borrachera como desde el medio día hasta quién sabe qué hora.

Por el alboroto llegaron a verme mis padres y algunos de mi hermanos y me llevaron a dormir a otro lado, ya que consideraban que si me quedaba en mi casa era un peligro para mi familia.

Cuando amaneció, lo primero que me dijo mi madre fue “¿te acuerdas lo que dijiste ayer? Que hoy irías a buscar un grupo”. Miré apenado a mi esposa y a mis hijas, como el clásico borracho arrepentido, y les pedí que me acompañaran a buscar un grupo de Alcohólicos Anónimos.

Desde ese día milito en este grupo y no he vuelto a beber. Mi esposa se integró a un grupo de Al-Anón y la relación familiar se hizo más sólida. Al mes de haber llegado, me dieron el servicio de literatura y de la revista “Plenitud AA” y desde entonces no dejo de servir.

Plenitud Digital AA ...