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EXPERIENCIAS DIARIAS

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February 19 February 21
20 February 2020
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Aprender a vivir Aprender a vivir
Antonio I.
Área Morelos

Cuando me invitaron a Alcohólicos Anónimos creía que me iba a encontrar con gente que me enseñaría a tomar, como los catadores de vinos. Tenía la ilusión de ser como los bohemios, beber toda la noche, decir palabras trascendentales que impresionaran al público y no caerme de borracho. Grande fue mi sorpresa porque en mi junta de información sólo veía a personas, según yo, sin cultura, campesinos, peones, obreros. Sólo una o 2 personas, según mis prejuicios, estaban preparados; aún así, por educación no desairé la invitación.

Llegué con la moral por los suelos, sin sentido de la vida y sin sueños. Había desplazado al dios inculcado por mi madre por la ciencia. No aceptaba las cosas sin comprobación científica y lo que me sucedía era por casualidad, me consideraba un fracasado, pues aún con mi brillantez terminé trabajando haciendo cuadritos para la construcción.

Estaba resentido con el gobierno porque no me dio la oportunidad de trabajar en la burocracia, pensaba que mis ideales eran buenos, que cuando tuviera el poder cambiaría al mundo, repartiría equitativamente las riquezas, ayudaría a los pobres y marginados, evitando la miseria y así ya no habría bandidos. Como nada de eso pasó, me fui al otro extremo, me hice borracho y desobligado.

Al final de mi junta de información, se me acercó un veterano, quien me dijo unas palabras que se me quedaron grabadas como con hierro candente en mi orgullo y vanidad: “aquí te vamos a enseñar lo que ni en la mejor universidad puedes adquirir”. Me salió lo criticón y pensé “pobre gente, qué me pueden enseñar”, continuó diciendo, “te vamos a enseñar a vivir”, ante esas frases no tuve respuesta ni pude salirme por la tangente; era lo que necesitaba “aprender a vivir”, porque toda mi vida había sido un infierno, por mi mal carácter y mi autoritarismo.

Desde ese momento me quedé y poco a poco se ha ido infiltrando el programa en mí y ha hecho maravillas. Me ha servido estar aquí porque adquirí el verdadero valor de la humildad y he retomado mi relación con Dios, como yo lo concibo, a quien le doy gracias y le pido que me siga ayudando todos los días.
Hoy, conservo mi sobriedad Hoy, conservo mi sobriedad
Leocadio A.
Área Chiapas Norte

A los 15 años de edad era ya un alcohólico. Al año tuve mi primera novia pero por mi forma de beber y por mi irresponsabilidad, se separó de mí. Por la soledad que sentí, empeoró la situación y más me embriagaba.

Al paso de los días, encontré una nueva pareja que me aguantó 5 años. Luego, encontré una persona que también era alcohólica. Nos emborrachábamos juntos. Pero al poco tiempo, me llegó el mensaje maravilloso de Alcohólicos Anónimos. Esa dama siguió bebiendo y un día me la encontré y le transmití el mensaje; lamentablemente, no lo aceptó. Ella siguió así hasta que falleció.

Pero gracias a ustedes, hoy, conservo mi sobriedad y sigo siendo un miembro más de Alcohólicos Anónimos.

Plenitud Digital AA ...