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EXPERIENCIAS DIARIAS

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February 21 February 23
22 February 2020
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Gratitud, sobriedad y amor Gratitud, sobriedad y amor
Javier C.
Área Campeche Sur

Mi llegada a la Comunidad fue el 10 de marzo del 2006, después de una terrible borrachera en la que tuve un incidente automovilístico; gracias al Poder Superior salí ileso y ante tal necesidad por dejar de beber y sufrir, crucé esa puerta invisible ante el orgullo y la derrota para aceptar esta terrible enfermedad. Fue así que llegué al grupo Nuevo Amanecer, de la Península de Atasta, donde inicié una vida nueva, llena de emociones, alegrías y experiencias.

A los 2 meses me invitaron al servicio de cafetería y desde entonces descubrí que el servicio es un regalo de Dios, como cada quien lo concibe, el cual nos llena de gratitud, responsabilidad y amor al programa de Alcohólicos Anónimos, que nos ha devuelto esa vida útil y feliz para ayudar al hermano que aún continúa en ese camino de oscuridad y sufrimiento.

Hoy le doy gracias a Dios por ayudarme a permanecer en la Comunidad y servir en mi grupo y en mi distrito. Por eso hoy motivo a los compañeros nuevos para que se unan en los servicios de Alcohólicos Anónimos; descubrirán un mar de gratitud, sobriedad y amor al prójimo.
Se hacen las cosas, no se dicen Se hacen las cosas, no se dicen
Juan José R.
DF Sur

Después de 2 años de estar en Alcohólicos Anónimos, entendí lo que ofrecía la Primera Tradición y no me gustó. Yo quería sobresalir, como le había hecho siempre; pero aquí éramos todos iguales.

Y cuando empecé a servir, me encontré también con la Segunda Tradición. Entonces, me dijo el padrino: “Mira bien la palabra ‘servir’; ¿sabes lo que es eso?”. Y yo lo desconocía. “Estarás en tu grupo”, me dijo, “informarás a tu distrito; y del distrito, el área y la oficina, lo harás a tu grupo. Eso sí, si lo haces con dedicación y amor, te asegurará no beber y estarás tan ocupado que te olvidarás del alcohol. ¡Eso es servir!”.

Entendí que para el bienestar común debía aceptar que mis compañeros votaran como ellos entendieran los planes presentados.

Mi soberbia sufría; yo, que desde los 22 a los 32 años de edad, que llegué al grupo, había manejado mínimo 6 personas técnicas en mi ramo, que hacían lo que les indicaba, pero aquí me topé con pared.

Sin embargo, fui impregnado de la magia de Alcohólicos Anónimos, seguí los consejos de los padrinos de servicio y recuperación. Me dijeron: “se hacen las cosas, no se dicen. Sentirás la fortaleza y la satisfacción que da el servicio; por fin, harás algo por otros y eso te beneficia; por consiguiente, también a tu familia”.

Con el paso del tiempo, me di cuenta de que la recuperación iba de la mano con la unidad y el servicio, porque tuve la necesidad de hacer mi Cuarto Paso y el Quinto. Así, fui adquiriendo prudencia y paz, y comencé el camino del servicio.

Plenitud Digital AA ...