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EXPERIENCIAS DIARIAS

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February 23 February 25
24 February 2020
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Mi caminar en el servicio Mi caminar en el servicio
Federico A.
Área DF Norte

Cuando llegué por primera vez al distrito, no imaginé todo lo que iba a aprender y a servir en mi vida. Con 2 años de precaria sobriedad, empecé esta grandiosa experiencia en nuestro Tercer Legado.

Lo primero que me dijeron en esa bienvenida que era el último aplauso que se me daba, que de los 4 sábados del mes ojalá cumpliera mi servicio, ya que el que me presentó había terminado su servicio, asistía un sábado y dejaba de ir los otros 3. Me dijeron que una vez al mes tenía que asistir a nuestra asamblea de área del comité estatal.

Otra cosa que aprendí de mi padrino de servicio fue a ser puntual, y a que hiciera uso de mis derechos y responsabilidades; uno de ellos, el derecho de participación en las asambleas de área y de distrito, que aprendiera a detectar que era una inquietud de peso, una moción y un asunto general, que tomara mis propias decisiones y que otros no las tomarán por mí, que no dejara de asistir a mi grupo base ni descuidara mi recuperación, que apoyara a los comités y a nuestros líderes.

Todo esto me llevó a vivir la creación de una nueva área y a ser parte de esa primera asamblea electiva.
Siempre dispuesto Siempre dispuesto
Luis Manuel E.
Área Yucatán Dos

Llegué al grupo en marzo del 2001, después de más de 10 recaídas en un periodo de 10 años, por lo que tuve tomar un servicio, ya que me daba miedo volver a beber.

Con el paso de los años, fui dándome cuenta de que el servicio es un derecho y no una obligación, y cuando se hace para resaltar el ego no funciona. Hoy puedo decir que gracias al servicio me quedé en el programa y terminé mi carrera profesional, la cual, estoy ejerciendo. Pude dejar de fumar, aplicando los principios de Alcohólicos Anónimos, y siento que mis defectos, día a día, están siendo controlados.

El servicio me ha enseñado a ser desprendido. Sufrí por problemas económicos, pero hoy siento que me es más fácil desprenderme de tiempo, dinero y esfuerzo, pues Dios me lo recompensa.

Tengo un hijo que tiene problemas de alcoholismo, pero gracias a la fortaleza que el programa me ha dado, ya no sufro por él, al contrario; procuro estar en disposición para ayudarlo cuando él me necesite.

Éste es el objetivo de Alcohólicos Anónimos. Cuando alguien extienda su mano pidiendo ayuda, quiero que mi mano siempre esté ahí, y por eso procuro ser responsable.

Plenitud Digital AA ...