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EXPERIENCIAS DIARIAS

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February 28 March 1
29 February 2020
Title Time Description
Un domingo del 96 Un domingo del 96
Ildefonso O.
Área Yucatán Uno

Definitivamente el alcohol me había vencido. Había hecho varios intentos para dejar de beber sin lograrlo: juramentos, promesas, cambios de ambiente y nada. Me encontré al borde del suicidio de tan desesperada situación en la que me encontraba. Ansiaba dejar de beber, pero no podía; hasta que un domingo de 1996, tirado en un rincón de una agencia clandestina, me despertó un individuo que me dijo que era miembro de un grupo de Alcohólicos Anónimos. No le di mucha importancia, pero me invitó esa noche a su grupo. Por inercia o inconscientemente accedí de no muy buena gana, pero algo había que hacer.

Llegando a mi casa, le comuniqué a mi esposa la gran noticia, pero no me creyó. Me cambié de ropa para volver otra vez a la calle a deambular, me sentía un poco mejor cuando una de mis hijas entró a la casa y le conté lo sucedido. Me abrazó llorando y dijo que era la mejor decisión que yo había tomado.

Desde esa vez me fui al grupo 10 de Junio con mi padrino y no he tomado, gracias a Dios.
Veo la vida de diferente manera Veo la vida de diferente manera
Inocente
Área DF Centro

Recuerdo que tenía escasos 13 años cuando un vecino tomaba tequila y me invitó un trago, me iba a dar dinero y acepté porque me quería comprar unas papas, sin pensar en las consecuencias que me iba a traer. Empecé de menos a más y esto me dio seguridad de la cual carecía.

Viví un infierno durante 25 años, destruí las fibras morales de la familia, perdí el respeto por mí mismo y de la sociedad, fui señalado y rechazado por todos. Hoy, mi esposa y mis hijos me han dado otra oportunidad para aprender a ser responsable en lo que respecta a una familia. Estoy agradecido con Dios por permitirme y haberme ayudado a salir del fango en el que me encontraba.

El látigo del alcoholismo me arrojó a un grupo, por conducto de mi padre y de mis hermanos empecé a conocer el programa y me ofrecieron una alternativa para dejar de beber, pero en un inicio no fue agradable. Me fui a hacer la prueba en 3 ocasiones más. Llegué a un fondo de sufrimiento más doloroso y esto me llevó a razonar acerca de un Poder Superior, que era el único que me podría ayudar para dar ese cambio vital, si quería vivir.

Empecé a hacer conciencia y vi que el programa de Alcohólicos Anónimos estaba basado en ese cambio de juicios y actitudes. Poco a poco, todo alrededor fue cambiando también, así como la estancia en el grupo se me hizo más amena y surgió el interés por conocer más acerca de la Comunidad.

Encontré las satisfacciones que no había experimentado y hoy trato de practicar el programa, no al cien por ciento, pero busco a través de algunos servicios ese alimento espiritual, que es el que me mantiene con vida y con deseos de ser mejor cada día. A veces me gana el ego y veo en algunos compañeros sus defectos y no sus virtudes, y es lo que debo de corregir inmediatamente y reconocer que esa actitud, al que más afecta es a mí.

Hoy llevo una relación más sana con mi esposa y mis hijos, y entiendo que de acuerdo al cambio de actitudes es en beneficio de mis semejantes. Así sigo cultivando gratitud por haber salido de la oscuridad.

Plenitud Digital AA ...