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EXPERIENCIAS DIARIAS

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February 5 February 7
6 February 2020
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Practicando la humildad Practicando la humildad
José Luis
Área Veracruz Uno

Llegue al grupo a los 44 años de edad dejando tras de mí una historia de frustraciones, fracasos y anhelos que creí perdidos y, como muchos de mis compañeros, pensé que con sólo dejar de beber mis problemas se iban a solucionar; sin embargo, no fue así y me encontré con el hecho de que para lograr esa vida útil y feliz, que promete el programa, tenía que estar dispuesto a cambiar.

Fue sorpresa para mí descubrir que era un egocéntrico, yo que en el colmo de la humildad tomaba de la misma botella de los bebedores que frecuentaba; sin embargo, me di cuenta de que la verdadera humildad en Alcohólicos Anónimos va un poco mas allá de lo que yo consideraba en ese entonces.

El día de hoy sé que la humildad es necesaria para mantener mi sobriedad y también para entender el verdadero significado de “amarás a tu prójimo como a ti mismo”, que para mí ha sido fundamental para pasar el mensaje al alcohólico que aún sufre por esta enfermedad, en cualquier escenario: de persona a persona, como grupo o a través de un comité.

El día de hoy se que Alcohólicos Anónimos no es un grupo de desahuciados cuya marca es el dolor y el fracaso; es una Comunidad feliz que aspira únicamente a depender de un Poder Superior, que es nuestro gobierno, y que lo único que debo hacer es seguir alimentándome espiritualmente a través de la práctica del programa; pues el único objetivo que tenemos es la transmisión del mensaje de salud, vida y esperanza.
No se necesitan títulos para servir No se necesitan títulos para servir
Genaro M.
Área Oaxaca Mixteca

Cuando bebía era una persona sin oficio ni beneficio. Pero gracias a Dios llegué el 11 de marzo de 1997 a Alcohólicos Anónimos y mis compañeros se fueron encargando con paciencia y tolerancia hasta hacer de mí una persona de bien.

Recuerdo a mi padrino de todas las noches me decía: “algún día vas a devolver la dádiva que hoy se te está dando, sirviendo”, pero yo le manifestaba: “nunca he servido para nada, además no tengo conocimiento ni dinero para servir”. Él me sugirió que lo hiciera y que no se necesita tener conocimiento ni mucho dinero para servir, sólo tener la buena voluntad para hacerlo, ya que Dios se encarga de darnos las herramientas para cumplir con su misión, además me decía que el que sirve no vuelve a beber y así me inicié en el servicio.

Pero cuáles han sido los beneficios por servirle al Poder Superior: no beber desde que llegué a Alcohólicos Anónimos; recuperé a mi familia; salud; tranquilidad; fortaleza para poder encarar las vicisitudes de la vida; conocimiento de mi enfermedad y de los principios del programa; conocer a otros compañeros, otros lugares y, sobre todo, conocerme más a mí mismo y darme cuenta de que hoy sí sirvo para algo.

Para servir no se necesita tener títulos, cuentas en el banco, un buen carro, etcétera; sólo gratitud y la buena voluntad para hacerlo. Compañeros, los invito a que nos unamos en el servicio, ya que mucha gente se está muriendo por el alcohol. Demos desinteresadamente lo que se nos ha dado.

Plenitud Digital AA ...