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EXPERIENCIAS DIARIAS

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March 11 March 13
12 March 2020
Title Time Description
Oportunidad de servir Oportunidad de servir
Anónimo
Área México Noroeste

A la edad de 08 años, mi regalo de Navidad y Año Nuevo eran los borrachos; a esta edad, aborrecía a la gente que bebía por cualquier motivo, en esa época no pensé que estaría en esas alegrías falsas que provocaba el alcohol.

A través de los años, hice 1 intentos por dejar de beber. Pasó el tiempo y continuaba bebiendo, hasta que unos familiares dejaron de beber. Mi esposa me comentó asistiera a un grupo de Alcohólicos Anónimos y recordé que años antes un doctor me había comentado lo mismo.

Se acercaba diciembre nuevamente y por fin me armé de valor, mi hermano me hizo la invitación, la cual no acepté, porque otro de mis hermanos veía que tenía más problemas y decía: “Si él va, yo voy”. A la segunda invitación, asistimos al grupo Izcalli Rinconada, el 11 de diciembre de 1989, y recibí un regalo que nunca había pedido o soñado: la sobriedad.

La alegría de servir y vivir fue asistir a un evento de Alcohólicos Anónimos, la V Convención Nacional, con sede en Ciudad Universitaria. Fuimos mi esposa y yo a los trabajos del día sábado y domingo, con gran alegría.

La siguiente convención que asistí IX en Guadalajara, eran tiempos difíciles para mí, yo no quería ir. Faltando pocos días para el evento, mi compañero de servicio Armando, dijo “yo invito al Raúl”, otro compañero se acerca y me motivó, a lo cual acepté.

Al concluir los trabajos, vi cómo la Región Centro Oriente sería sede de la X Convención, me sentí emocionado. Rápido pasaron los años y continuaba sirviendo en el área, algunas veces reflexionaba, “ya llevo 6 años. Es mejor que me retire un tiempo del servicio”.

Nuestro delegado solicitó voluntarios para coordinadores. Inmediatamente me propuse y pensé: “pasarán 2 convenciones más para que regrese nuevamente, tengo la oportunidad de dar un servicio a Alcohólicos Anónimos como gratitud y amor”. Gracias.
Alegría compartida Alegría compartida
Martín C.
Área Guanajuato Bajío

Cuando llegué al grupo, un 24 de febrero, buscando ayuda para resolver mi problema con mi manera de beber, encontré compañeros que me transmitieron esa alegría de vivir con sus experiencias y me dijeron: “lo que te pasó también nosotros atravesamos por ahí, no eres el único; ¡ánimo, levántate!”.

Me vi reflejado en ellos y desde ese día no he vuelto a beber. Hoy intento transmitir esa alegría a los que llegan buscando ayuda. Pero nadie da lo que no tiene y por eso practico los Doce Pasos del programa de recuperación, para que no se me olvide como llegué.

Todo esto lo llevo a mi casa, con mi esposa y con mis hijos, a quienes dañé. Porque de nada me sirve que esté en un programa de vida si continúo siendo el mismo, de mal humor, tacaño, queriendo seguir dirigiendo el espectáculo.

Plenitud Digital AA ...