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EXPERIENCIAS DIARIAS

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March 5 March 7
6 March 2020
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Vale la pena vivir sin alcohol Vale la pena vivir sin alcohol
Carlos V.
Área Sonora Sur

A la edad de 14 años hice contacto con el alcohol y las drogas. Empecé a tener problemas con la autoridad por mi manera de beber. Caí en las correccionales y después en el centro de readaptación social.

Cuando llegué allí, asistí al grupo Libertad de Alcohólicos Anónimos, y no imaginé que me quedaría hasta el día de hoy. Gracias a los compañeros logré detener mi alcoholismo y empezar a sonreírle a la vida.

Me dijeron que había llegado al puerto seguro y a través de los compartimientos identifiqué mi propia vida, pues se estableció un puente de comprensión a través de sus historias; historias de tristeza, de angustia, desesperación, de esa dolorosa soledad donde yo me encontraba, pero también historias donde encontré esperanza y fe.

Los compañeros se convirtieron en mis amigos y hermanos. Me di cuenta de que valía la pena vivir sin alcohol y drogas, y de sentirme libre aunque me encuentre en estas 4 paredes. Hoy yo soy responsable de lo que me dieron desinteresadamente: amor, confianza, seguridad para vivir libre y continuar transmitiendo este programa de vida.

Hoy hago servicio en el grupo y eso me impulsa a seguir echándole ganas y saber que no soy el único que ha vivido experiencias desagradables. Compartir con los compañeros, en tribuna, en mi celda, es la clave para seguir viviendo y continuar transmitiendo este mensaje de vida.

Tengo esperanza en salir pronto de aquí y luchar por lo que me queda: la vida misma, la familia y mi madre.
Aprendo de los demás Aprendo de los demás
Francisco R.
Área Puebla Uno

Comencé a dar un servicio un servicio y mi sorpresa fue darme cuenta de que estaba aprendiendo a bajarle a mi soberbia, pero seguía siendo un irresponsable. Llevaba el servicio a regañadientes y cuando me hablaban con la verdad, me sentía como un hombre de chocolate que comenzaba a derretirse.

Pero acepté que necesitaba apadrinarme, pues era la base de mi recuperación. Apenas comenzaba a militar en el grupo ubicado dentro del reclusorio de Tecamachalco y me trasladaron al Cereso de Tepexi de Rodríguez, Puebla, porque así podría lograr una mejor reinserción social.

Desde mi llegada, me pegué al grupo Un Paso a la Libertad. Estuve en este grupo más de un año y medio, y luego pude estar en la reapertura del grupo Una Oportunidad Más.

He decidido aprender de los demás, pero de los grandes estadistas más, es decir, los viejos que son como los muros bien cimentados para soportar lo venidero y que serán futuros ejemplos dentro de Alcohólicos Anónimos.

Plenitud Digital AA ...