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EXPERIENCIAS DIARIAS

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April 30 May 2
1 May 2020
Title Time Description
Vivir para servir Vivir para servir
Miguel Ángel H.
Área México Norte

Cuando salí rumbo a la frontera de Mexicali, con mis 2 hijas, un hijo, y mi esposa embarazada. Se me dieron las cosas en el trabajo, dinero, placeres, alcohol y drogas.

Siempre terminaba con ansiedad por no poder parar de beber. Tenía las emociones desatadas, no sabía lo que me pasaba y seguía una vida ingobernable.

Por causa de mis borracheras, me quemaron mi casa, precaria, humilde, junto con mi niño de 2 meses de nacido. Mi vida era un caos, gente con los que trabajé me hicieron una mala pasada, me metieron a la cárcel pero sólo estuve 3 días porque pagué una fianza y salí.

Agarré los papeles de mis hijos y me regresé a Michoacán, ahí toqué fondo y mi mujer me dejó y se fue a Jalisco.

Asistí a un grupo de Alcohólicos Anónimos y me fui a la ciudad de México, al grupo Prados. Después de un tiempo, pude recuperar a mi familia y hoy estamos más unidos, porque también mi dicha es vivir para servir.
Sin culpa hacia la recuperación Sin culpa hacia la recuperación
Alex T.
Área Chihuahua Centro

La muerte de mi padre fue la primera advertencia que me impactó en mi camino de bebedor. A pesar que viví en casa el ejemplo de una persona alcohólica que podía ser responsable, pues siempre cumplió con sus obligaciones, no guardo en mi memoria algún cuento desagradable por su manera de beber.

De adolescente comencé a seguir sus pasos, me agradaba ser como él y lo alegre que era, mientras yo iba descubriendo esas cosas que me regalaba alcohol y no me daba cuenta que otra historia me esperaba.

Cuando él murió y me dijeron que la causa había sido la cirrosis, duré mucho tiempo en aceptar que él estaba enfermo de alcoholismo, pues para mí ya era normal y su forma de vivir era la misma que yo quería.

Tiempo después comprendí que el mensaje de su muerte taladraba mi conciencia y me decía que mi destino seria el mismo si continuaba así. No sabía lo que me pasaba y en desesperados intentos por dejar de beber, me desconcertaba volver a hacerlo, pues ya estaba convencido de que no quería terminar mi vida de esa manera.

Un día me dijeron que el alcoholismo era una enfermedad crónica y mortal. Esas palabras me llevaron a reconocer y admitir que tengo la misma enfermedad de mi padre. Esto me abrió la puerta para liberar el sentimiento de culpa que se escondía, mostrándome un camino a la recuperación, gracias a Alcohólicos Anónimos.

Plenitud Digital AA ...