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EXPERIENCIAS DIARIAS

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May 12 May 14
13 May 2020
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La semilla de Alcohólicos Anónimos da buenos frutos La semilla de Alcohólicos Anónimos da buenos frutos
Manuel T.
Área Quintana Roo Dos

Mi llegada a Alcohólicos Anónimos fue muy dolorosa, puesto que entré sin familia, sin trabajo y con una cruda moral muy lamentable. Sin embargo, en el grupo me dieron una bienvenida muy buena, aunque yo dudaba si en realidad funcionaba el programa.

En mis borracheras siempre me burlaba de la gente que no tomaba porque decía que los regañaban, pero poco a poco me di cuenta de que éste es un maravilloso programa, que me devolvió la vida.

He hecho algunos servicios, he practicado la tolerancia y humildad. Recuerdo que cuando inicié, pensé en llegar a mi casa para decirle a mi mujer “vengo de un grupo y voy a cambiar”, para que me aceptará de nuevo y hacer una nueva familia, pero estaba muy equivocado, porque el programa sí sirve, pero poco a poco.

Gracias a Alcohólicos Anónimos, tengo a mi familia de vuelta. Sé que para ellos es muy poco tiempo y mis actitudes todavía no las controlo bien; sin embargo, con la ayuda de mi Poder Superior y llevando a cabo el servicio, me ayudaré bastante.

Llevo ya algunos años viviendo sin alcohol y digo con el corazón que esto es lo mejor que me ha pasado. Tengo un hermano que sigue en la actividad, pero cada vez que puedo platico con él, trato de pasarle mi experiencia para sembrarle la semilla de que Alcohólicos Anónimos sí da buenos frutos.
Cambiando defectos por virtudes Cambiando defectos por virtudes
Héctor D.
Area Sinaloa Tres

Empecé a beber a los 11 años y con el tiempo me convertí en un bebedor problema. El alcohol me hizo su esclavo y me convirtió en un payaso, un demente y sinvergüenza.

Anestesiado vagaba por las calles sin rumbo fijo, como barco a la deriva. Me casé a los 24 años con una linda muchacha de nombre Lily, a quien juré que nunca bebería. Pero cuando nació mi primer hijo me fui de parranda con mis amigos y hermanos. Dure 3 meses bebiendo. Mi esposa se fue de la casa, pues la desatendí por completo y me despidieron del trabajo por irresponsable.

Busqué a mi esposa para pedirle perdón, le rogué tanto que volvió conmigo. Luego llegó mi hija y volví a tomar después de 3 años de abstinencia. Nos volvimos a separar, ya que mi manera de beber creció tanto que empecé a perder la cordura. Tuve muchas lagunas mentales, fugas geográficas, 3 infartos, mi familia me buscaba para ayudarme pero siempre me escondía, dormía en construcciones y lotes baldíos.

Hasta que un día fui atropellado brutalmente en Tijuana. El auto me destrozó la tibia y el peroné de la pierna izquierda; gracias a Dios no la perdí, pero pasé 6 meses enyesado y con muletas.

Al salir de la recuperación, recaí, me volví a casar y sucedió lo mismo, regresé a los viejos moldes y al mismo escenario Entonces un amigo me pasó el mensaje, era Memo, uno de los pioneros en Mazatlán, pero no me quedé. Tuvieron que pasar más de 30 años de sufrimiento.

Después de beber durante 8 meses, todos los días, viviendo solo, otro compañero llamado Carlos I. me llevó al grupo Dr. Silkworth. Ahí me recibieron los compañeros, Angel B., Luis, Arturo L., Javier C., Javier M., Sergio G., Daniel L., Zaida y Humberto, quienes me dieron el afecto que siempre estuve buscando.

Desde entonces he tratado de cambiar mis defectos por virtudes, quiero seguir superándome, y sigo sobrio, gracias a Dios.

Plenitud Digital AA ...