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EXPERIENCIAS DIARIAS

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May 15 May 17
16 May 2020
Title Time Description
Mi nueva vida Mi nueva vida
Osmar
Área Chiapas Centro

Soy un alcohólico que destruyó su vida con 2 tipos de adicciones: la droga y el alcohol. Desde mi adolescencia ya era un desastre, me crié en bandas delictivas y fue muy difícil aceptar que la vida que llevaba era destructiva, no solo para mí, sino también para mi familia.

Llegué a Alcohólicos Anónimos totalmente derrotado, no podía dejar de beber. Comencé a ir al grupo todo los días y acepté que era un alcohólico. Tuve que poner mi vida en manos de un Poder Superior y cuando hice mi inventario y catarsis me di cuenta de que había dañado a mi familia. Hoy en día, he tratado de enmendar los daños que cometí y he tratado de pedir que me disculpen aquellas personas a las que dañé.

Los Doce Pasos me han servido y me han enseñado a ser una mejor persona y que debo de trabajar mi carácter, especialmente mis juicios y actitudes en mis actividades diarias.

Lo que Alcohólicos Anónimos me ha regalado es una nueva manera de vivir y estoy orgulloso de pertenecer a esta gran Comunidad.
¿A quién le sirvo? ¿A quién le sirvo?
Juan P.
Área Guanajuato Bajío

Llegué al grupo Providencia en Milwaukee, Estados Unidos, sin dinero, sin ganas de vivir, desilusionado de la vida que había llevado y sin entusiasmo por regresar a mi pueblo, en México.

Pero en el momento que entré a este grupo, invitado por un compañero de trabajo, Ricardo P., me dio un abrazo y me dijo: “sea usted bienvenido; la tormenta ya terminó, si usted decide quedarse con nosotros”. Nunca olvidaré ese primer día.

Comencé a servir café, limpiar el grupo, coordinar las reuniones y siempre me gustaba escuchar los informes de los servidores. Le preguntaba a mi padrino Salvador qué se necesitaba para realizar eso que ellos hacen, porque yo lo quería hacer. “Tranquilo, Juanito”, me decía, “esto es con calma. No te desanimes, algún día serás servidor de Estructura, si te das cuenta a quién es al que se le sirve”.

Regresé de Estados Unidos a mi pueblo, con 3 meses de sobriedad. Me uní al grupo Unidad, en el cual, hasta el día de hoy, milito. Ahí se me dio la oportunidad de realizar los servicios básicos del grupo, hasta llegar a ser el representante de Servicios Generales. Ahí empecé a enamorarme del servicio hacia mis hermanos, fui cambiando juicios y actitudes, a ser disciplinado y a tener gratitud.

Terminé este servicio y continué en el distrito como secretario. En este periodo viví momentos muy difíciles. Mi esposa perdió a 4 familiares. Esto me desanimó porque ella estaba muy mal, pero en mi mente aparecía mi padrino diciéndome “sigue adelante”.

Lo hice y continué haciendo servicio, con amor, con el apoyo de mi esposa y de mis 2 hijas. Y entonces me pregunté “¿a quién sirvo?”, y no me quedó duda de que a mi Poder Superior; así nunca pondré pretextos para realizar mi servicio. Ojalá todos nos hiciéramos esa pregunta.

Plenitud Digital AA ...