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EXPERIENCIAS DIARIAS

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May 18 May 20
19 May 2020
Title Time Description
Derrota y fortaleza Derrota y fortaleza
Linda Saray V.
Área Baja California Norte Uno

Mi experiencia como alcohólica fue mala; nunca me gustó compartirla porque dentro de mi familia había alcohólicos, y aunque no lo quería reconocer también fui la oveja negra.

Por eso mi llegada a Alcohólicos Anónimos fue una necesidad, porque me encontraba moralmente mal ya que tenía muchos problemas y mi alcoholismo aumentaba. Me di cuenta de que estaba sola y quise dejar de beber; pensaba que ése era mi conflicto mayor.

Así, una persona me invitó al grupo y fui unas cuantas veces pero recaí, ya que extrañaba aquella sensación que me producía el alcohol.

Hoy, privada de mi libertad, asisto a un grupo de Alcohólicos Anónimos para encontrar mi derrota y fortaleza con las experiencias que me comparten y las cuales agradezco.
Por los hijos y padres que puedan llegar Por los hijos y padres que puedan llegar
Jorge P.
Área México Noroeste

Fue en el 2002 cuando llegué a un grupo llamado San José. Fueron momentos atroces donde ya no tenía ganas de vivir, pues por mi alcoholismo y mi drogadicción perdí a mi familia y a mi hijo.

Empecé a beber a los 13 años. En la preparatoria bebía a escondidas de los maestros. Llegaba drogado y dejaba de contestar los exámenes, pues mi mente estaba en los problemas económicos de la casa. Mi madre trabajaba mucho para que yo estudiara, pero el alcohol me estaba ganando la partida.

La mamá de mi hijo, quien en ese entonces era mi novia, padecía ya por mi alcoholismo. Sus padres le decía que me dejara pero ella no entendía. Llegaron las agresiones y yo me prometí, cuando se embarazó, que si mi hijo nacía bien yo dejaría de beber.

Dejamos la escuela, nació el niño y yo no podía parar. Así, decidió dejarme y yo comencé a tocar fondo. Dormía en la calle y mi madre ya no soportaba verme así. Fue gracias a mis hermanos que llegué a Alcohólicos Anónimos. Ahí, en el grupo, fui sirviendo para mantenerme ocupado y vi que me gustaba ser útil y estar sin consumir alcohol.

La relación con mi madre y con mis hermanos comenzó a cambiar para bien. Mi hijo y yo nos vemos y nos llevamos bien, y su mamá se volvió a casar. Hoy sirvo porque pienso en esos hijos que pueden llegar al grupo, por los padres alcohólicos y por todos aquellos que puedan necesitar ayuda.

Plenitud Digital AA ...