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EXPERIENCIAS DIARIAS

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May 22 May 24
23 May 2020
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Tercer Legado con todo su esplendor Tercer Legado con todo su esplendor
Raúl P.
Área DF Sur

Cuando llegué al grupo, en mi mente sólo existía una palabra: recuperación. Creía que el servicio era para aquellos alcohólicos que no querían cambiar, que su recuperación no tenía tanta importancia o que se preocupaban en buscar cierto prestigio y poder.

Hasta que un día, por mi propia necesidad, tuve que enfrentarme a mi negativa. Un compañero de otro grupo me motivó a participar como secretario en el comité de Literatura del 2° distrito y reconozco que se abrió para mí un mundo nuevo dentro de Alcohólicos Anónimos. Tener que asimilar y aprender pero, sobre todo, aplicarme ciertos principios, me llevó a tener conciencia sobre lo que realmente era la recuperación de un alcohólico: vivir los Tres Legados de nuestra Comunidad.

Escuchando al padrino, comprendí que debía buscar aquello que por causas destino no había podido encontrar. Y gracias a todo esto, he podido controlar mis impulsos hacia aquellos compañeros que gustan de ver como inferiores a otros. He aprendido a conocerlos, aun con sus defectos y debilidades.

Hoy puedo decirles y, sobre todo, sugerir que no rechacen lo que no conocen. Hoy vivo el Tercer Legado a todo su esplendor, porque hoy entiendo que sin la pasta, un buen libro no se conservaría, aun estando maltratado y olvidado.
Tuve que pagar el precio Tuve que pagar el precio
Rey S.
Área Baja California Sur

Llegué a Alcohólicos Anónimos después de una laguna mental en la que puse en peligro la vida de mi hijo, cuando tan solo tenía 2 años de edad.

Después de una cruda moral de 15 días, le pedí a mi esposa me acompañara a un grupo, pues no sabía lo que encontraría. Pero sentí algo bueno porque me tomaron importancia.

En la junta de información me di cuenta de que era un alcohólico, pero no acepté mi vida ingobernable. Creí que al estar en Alcohólicos Anónimos le estaba haciendo un favor a mi esposa y que no valoraba el esfuerzo que estaba haciendo, que me tenía que agradecer, porque lo estaba haciendo por ella. Sin embargo, mis compañeros me dijeron que debía hacerlo por mí, porque el alcohólico era yo, no ella.

Seguí en el grupo pero sin cambiar juicios y actitudes; seguí siendo orgulloso, resentido y temeroso. Tenía un servicio, pero con la familia y en la casa no había cambios y tuve que pagar el precio. Mi esposa me dejó cuando yo tenía 8 años en la Comunidad, y me di cuenta de que no podía estar en Alcohólicos Anónimos si no hacía cambios en mí.

Aprendí que solamente con humildad y dejándome guiar, podía permanecer sobrio de verdad, buscando una vida útil y feliz. Porque Alcohólicos Anónimos sí funciona y cumple lo que te promete.

Plenitud Digital AA ...