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EXPERIENCIAS DIARIAS

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May 23 May 25
24 May 2020
Title Time Description
Tuve que pagar el precio Tuve que pagar el precio
Rey S.
Área Baja California Sur

Llegué a Alcohólicos Anónimos después de una laguna mental en la que puse en peligro la vida de mi hijo, cuando tan solo tenía 2 años de edad.

Después de una cruda moral de 15 días, le pedí a mi esposa me acompañara a un grupo, pues no sabía lo que encontraría. Pero sentí algo bueno porque me tomaron importancia.

En la junta de información me di cuenta de que era un alcohólico, pero no acepté mi vida ingobernable. Creí que al estar en Alcohólicos Anónimos le estaba haciendo un favor a mi esposa y que no valoraba el esfuerzo que estaba haciendo, que me tenía que agradecer, porque lo estaba haciendo por ella. Sin embargo, mis compañeros me dijeron que debía hacerlo por mí, porque el alcohólico era yo, no ella.

Seguí en el grupo pero sin cambiar juicios y actitudes; seguí siendo orgulloso, resentido y temeroso. Tenía un servicio, pero con la familia y en la casa no había cambios y tuve que pagar el precio. Mi esposa me dejó cuando yo tenía 8 años en la Comunidad, y me di cuenta de que no podía estar en Alcohólicos Anónimos si no hacía cambios en mí.

Aprendí que solamente con humildad y dejándome guiar, podía permanecer sobrio de verdad, buscando una vida útil y feliz. Porque Alcohólicos Anónimos sí funciona y cumple lo que te promete.
Hoy sí tengo una escuela Hoy sí tengo una escuela
Juan M.
Área Guanajuato Norte

Soy de un pueblecito llamado Huanimaro, Guanajuato, y me encuentro privado de mi libertad. Conocí a Alcohólicos Anónimos estando aquí. Siempre que pasaba frente al grupo pensaba que estaban locos, siempre negativo yo. Pero un día le pregunté a un compañero de qué se trataba y me dijo: “necesitas venir a una reunión para que sepas”. Así, un día fui y todo lo que decían me lo adjudicaba; sentía que todo eso era para mí.

Comencé a leer literatura y me di cuenta de que el loco era yo. Ahora me estoy conociendo a mí mismo, mi realidad y el daño que causé, en especial a mi familia. Fue el pandillerismo lo que me hizo llegar a este lugar. No tengo educación en una escuela, pero hoy sí la tengo: se llama grupo Esperanza y Fe; este grupo ha cambiado mi forma de ser. Antes era muy agresivo, intolerante, no sabía convivir con nadie.

Hoy veo que poner mi granito es importante para alcanzar a cualquier hombre o mujer que se haya dejado llevar por las drogas y el alcohol.

Plenitud Digital AA ...