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EXPERIENCIAS DIARIAS

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May 4 May 6
5 May 2020
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Servidores dispuestos a ayudar Servidores dispuestos a ayudar
Laura M.
Área DF Norte

Al ingresar a Alcohólicos Anónimos tuve que aceptar que tenía problemas con el alcohol, después de haber dañado a los seres queridos que me rodeaban y a mí misma.

El ambiente en el grupo se tornaba agradable, con mucha membresía y me sentía como en familia, pero duró poco el gusto cuando me di cuenta que el grupo se vació, y nos vimos en un cuartucho porque ya no teníamos para pagar ni la renta. En un momento creí que ya se había acabado esa fuente de vida que me salvó cuando necesité la ayuda.

Sólo estaban mis dos padrinos, Marcos y Sergio y yo, nadie más. Noche a noche hacíamos las juntas esperando que alguien cruzara la puerta, pero no llegaba nadie. Terminamos de estudiar el libro “El lenguaje del corazón” y “Alcohólicos Anónimos”, y llegamos a un momento estresante donde casi cerrábamos el grupo; sin embargo, nunca dejamos de creer en nuestro Poder Superior.

Un día, llegó el compañero Gonzalo al grupo, quien ya había estado años atrásn y comenzamos a trabajar con él. Después de ahí nos fuimos al distrito a servir y comenzó a llegar la gente. En menos de 2 meses ya estábamos en otro local mejor y con 5 compañeros más.

Gracias a que siempre mantuvimos la unidad y que nunca dejamos de creer que Dios se iba a manifestar, hoy mi grupo sigue vivo y esperando a alguien que tenga la necesidad de dejar de beber y dejar de sufrir, y tenga la seguridad que se encontrara con los servidores de nuestro grupo, dispuestos a ayudarle.
El grato privilegio de servir El grato privilegio de servir
Fidel N.
Área Oaxaca Mixteca

Para mí, el servicio ha sido muy importante en mi recuperación.

Al principio, llegaba tarde a las reuniones, pero desafortunadamente el compañero cafetero dejó el servicio y se fue del grupo. Entonces me ofrecí a hacerlo yo y comencé a llegar más temprano para realizar la limpieza. Poco a poco, el servicio me regaló responsabilidad y puntualidad, algo que me costó mucho adquirir.

Estoy consciente de que un líder de grupo no puede ser un buen ejemplo si sigue con sus viejas actitudes; decirles a mis compañeros que sean puntuales cuando no lo hago yo.

Recuerdo cuando me motivaron los compañeros a realizar el servicio como representante de Servicios Generales, dudé porque todavía existía el miedo a ser señalado, porque escuchaba a algunos compañeros que hablaban del “ingrato privilegio de servir”.

Pero mi padrino me dijo: “¿recuerdas cuando fuiste cafetero y me decías que lo único que no te gustaba era lavar el baño, porque así lo indica la autonomía del grupo?; pues igual con este servicio: habrá algunas cosas que no te van a agradar, pero sólo tienes que recordar que el servicio no se lo haces a tus compañeros sino a Dios, porque es una de las formas de agradecerle por haberte sacado del alcoholismo”.

Ahora veo el servicio de una diferente manera, como el grato privilegio de servir, porque no puede ser de otra forma, principalmente cuando le sirves a un Poder Superior.

Plenitud Digital AA ...