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EXPERIENCIAS DIARIAS

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March 29 March 31
30 March 2020
Title Time Description
Un hombre nuevo Un hombre nuevo
Luis V.
Área DF Centro

Al llegar a Alcohólicos Anónimos, empecé a trabajar conmigo. Vi que desde niño, mi manera de ser no era como la de los demás. Empecé a creer que lo que yo pensaba era lo correcto, que mis padres no les interesaba y que no me gustaba donde vivía.

Algo en ese lugar cambió mi manera de ver las cosas. Me di cuenta de que las personas que se alcoholizaban parecían felices o estaban contentos, era algo que deseaba porque me reprimía y cuando empecé a tomar me liberé y me agradó.

Pero eso desencadenó pérdidas en mi vida. Cuando el alcohol me traía serias crudas comencé a sustituirlo por drogas, lo que me importaba era olvidarme mi frustración por no tener el valor de hacer las cosas que en su momento tenían importancia para mí.

Llegué a Alcohólicos Anónimos y me dieron la oportunidad de liberarme del peso que acarreaba. Estando en la Comunidad regresó mi familia y una tranquilidad que me llena. Hoy tengo la certeza de que Alcohólicos Anónimos me funciona para que ese hombre nuevo salga y realice todo lo que ha querido, por eso le doy gracias a Dios por abrirme los ojos.
Una razón para vivir Una razón para vivir
Ricardo C.
Área Quintana Roo Dos

Era apenas un niño cuando perdí a mi madre, por primera vez en mi vida sentí el dolor y la soledad. Repentinamente me volví tímido, retraído, aislado. A los 14 años vino el alivio, el bálsamo, el elixir de la vida, el alcohol me hizo su víctima y empecé a depender de él. Me quería perder en ese mundo donde no te importa nada, pero llegó el momento en que empecé a sentir un vacío, al cual no lo llenaba con nada.

Hasta que mi sufrimiento fue más grande, ya tenía 24 años y me creía joven y con dinero. De nada me servía, pues siempre terminaba tirado en las banquetas o en el piso. Perdí el deseo de vivir, aun teniendo a mi esposa y una hija que falleció. Por mi manera de pensar, actuar y ser, empecé a hacer promesas, cambié de religiones, pero no daban resultado. Un día, un amigo de mi hermana me habló de Alcohólicos Anónimos, “yo te llevo”, me dijo y me dejé llevar por compromiso, por lo mal que me sentía y para ver qué pasaba; lo acompañé una que otra vez.

Pensé: “esto no es para mí, además relatan sus experiencias, mejor me voy”. Pero la semilla estaba sembrada, no pasó mucho tiempo cuando ya estaba en peores condiciones. Me dije: “qué necesidad tengo de estar sufriendo si existe un lugar donde puedo dejar de hacerlo”. Regresé. Así empezó una razón para vivir, todo se fue dando, me di cuenta de que la vida tiene sentido. Mi dolor se hizo pequeño compartiéndolo con mis compañeros de grupo y hoy sigo asistiendo con ellos.

Plenitud Digital AA ...