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EXPERIENCIAS DIARIAS

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April 27 April 29
28 April 2020
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He aprendido a escuchar y ser agradecido He aprendido a escuchar y ser agradecido
Javier
Área DF Centro

Crecí en un mundo de engaño, y por la falta de mi padre, que murió cuando yo tenía 5 años, empecé a tener miedo. Todos los amigos del barrio y la escuela se burlaban de mí.

Tenía 11 años y empecé a beber; descubrí con él que se me quitaba el miedo. Comencé a abusar de su consumo y empecé a tener problemas en el trabajo, con la familia y con la sociedad. Sufrí lagunas mentales, accidentes automovilísticos y pérdida de empleo.

Mi esposa platicó con un vecino que estaba en Alcohólicos Anónimos y gracias a esto, llegué por primera vez a un grupo. Al principio pensé que le habían contado mi historia a todos, porque me reflejaba con sus historias, y le reclamé a ella. Con el tiempo entendí que no era así.

Me quedé en Alcohólicos Anónimos porque todo es sugerido, no hay jefes, no es religioso, no cobran y no hay lista de asistencia. Hoy acepto que soy alcohólico y que mi vida fue ingobernable. Trato de hacer servicio, de apadrinarme y dejarme guiar por los compañeros.

He logrado en Alcohólicos Anónimos un poco de responsabilidad, paz y tranquilidad. Tengo un contacto consciente con Dios, como yo lo concibo; ya no soy tan conflictivo, he aprendido a escuchar y ser agradecido.
Acción y gratitud Acción y gratitud
Ángel J.
Área México Noroeste

Hace muchos años, antes de asistir al penal de Islas Marías, tenía una idea de cómo podía realizar ese servicio, ya que no había pensado asistir a ese lugar; únicamente me conformaba con ir a mi servicio como coordinador de Instituciones Correccionales.

Asistía al Reclusorio Norte, al Cereso de Pachuca y, al principio, me daba mucho miedo, pero al salir sentía algo de paz, aunque sólo lo hacía por apariencia o para que los compañeros no me cuestionaran por no querer asistir.

Hubo algunas veces en las que el servicio se hacía pesado por el comportamiento de algunos compañeros que no practicaban el programa y nos ofendían, pero entre más complicado era, más me aferraba al mismo, porque sabía que se me iba a reducir mi egocentrismo.

Así pues, un día fui elegido para asistir a Islas Marías y aunque ponía de pretexto que no contaba con los recursos económicos y que no sabía cómo realizar este servicio, mis compañeros me apadrinaron.

Cuando estuve en la isla, poco a poco, a través de las caminatas de campamento a campamento y las fatigas por esto, empecé a sentir gratitud a Alcohólicos Anónimos por haber salvado mi vida y me entregué en corazón a esta actividad. Desde entonces, me siento más apto para desprenderme de mi egoísmo y ayudar a otros que, como yo, tienen problemas con su manera de beber.

Plenitud Digital AA ...