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EXPERIENCIAS DIARIAS

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April 6 April 8
7 April 2020
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Catapulta a una nueva vida Catapulta a una nueva vida
Fidel N.
Área Oaxaca Mixteca

A mi llegada a Alcohólicos Anónimos, me costó mucho trabajo adaptarme, al principio trataba de ser puntual, pero después de 6 meses empecé a llegar tarde por media hora o en algunas ocasiones hasta las 9 de la noche, considerando que el grupo empezaba a sesionar a las 8; en pocas palabras, la confianza comenzó a ganarme, pensando que no era necesario estar hora y media en el grupo, según yo con media junta o menos era suficiente.

Pero en aquellos días, desafortunadamente el que estaba de cafetero se fue a beber y recuerdo que los compañeros servidores hablaban de la fortaleza que el servicio les había regalado, así que tomé la decisión de ayudar en la cafetería; esto fue como una catapulta en la que fui lanzado a una nueva forma de vida.

Me nació un poco de responsabilidad y llegaba antes para abrir el grupo, comencé a sentirme útil; cuando fui tesorero me sentí muy bien porque comprendí que los compañeros confiaban en mí, lo cual fue generando honestidad conmigo mismo y los demás, y así proseguí con los demás servicios.

Ahora entiendo que el servicio ha sido una parte importante de mi recuperación y me ha fortalecido. Me he dado cuenta de que necesito esto para seguir progresando y no quedarme estancado en el pantano de la mediocridad, como cuando bebía.
Plan de 24 horas para no beber Plan de 24 horas para no beber
Felipe S.
Área Sonora Sur

Cuando era joven, estaba soltero y no quería beber alcohol. Pero conocí a una persona que me incitó a hacerlo. Fui trabajando en distintos negocios, sin lograr progreso alguno.

A los 45 años me vi trabajando de encargado de una cantina y me sentía fracasado. Me dediqué a beber pues sentía que la vida no tenía sentido. Mis hijas se casaron y mi hijo se disgustó conmigo y un día de borrachera, lo corrí de casa. Fueron 5 años de beber alcohol todos los días, no pude controlar mis emociones, se puso en riesgo toda mi familia, mi salud, mi libertad y mi dignidad.

Mi patrón empezó a hacer reclamos por mis constantes anomalías y faltas laborales, y me preguntaba “¿el hombre serio dónde quedo?”. Un compañero de trabajo que ya estaba en Alcohólicos Anónimos me invitó a su aniversario; ya sabía todo los problemas que traía y acepté.

Asistí, me dieron la información y me hablaron del plan de las 24 horas. Si no podía, entonces 12 horas o 6, y de ser necesario, una hora para no beber.

Los primeros meses fueron difíciles, ir de hora en hora. Pero lograba un día y al siguiente a repetir el ciclo. Las 24 horas se convirtieron en días, semanas, meses y años. Volví a mi oficio de carnicero, y desarrollo un servicio dentro de la Comunidad que me devolvió las ganas de vivir, donde ayudo al prójimo y me mantengo sobrio por el día de hoy.

Plenitud Digital AA ...