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EXPERIENCIAS DIARIAS

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Una visión para mí

Edición: Plenitud AA
Categoría: M
Publicar: 31 Mar 2020 - 31 Mar 2020
Fecha: 30 Mar 2020 at 11:20

Mensaje
Plenitud AA ...

Una visión para mí
Alberto G.
Área México Oriente Uno

Como miembro de la Comunidad de Alcohólicos Anónimos, escribo sobre cuando era un adolescente de 15 o 16 años. Solíamos juntarnos entre unos 6 o 7 compañeros para ir a fiestas de parientes y observábamos a los adultos cómo reaccionaban ante la bebida, siendo torpes y eufóricos, hablando fuerte y con groserías, hasta volverse violentos. Consciente de este trastorno de personalidad, juré nunca beber.

Al iniciar la secundaria no hubo dificultades, pero en el segundo año, mis compañeros confabulaban para irse de pinta a beber. La tentación de lo desconocido, curiosidad y la aventura se me presentó o me incliné hacia el mundo del bebedor. Así que cuando me invitaron, acepté. Un compañero de clase media ya tenía auto y permiso de conducir. Pasamos a comprar cervezas, llegamos al parque y a correr, saltar y por supuesto a beber. Me comencé a sentir eufórico y mareado. Luego, otro compañero sacó una botella de vodka y comimos, por lo que no pasó a mayores.

Fue así que comencé a caer en las garras sutiles del alcoholismo. Pasó el tiempo y me fui adentrando cada vez más en este vicio al grado de que se me hizo una obsesión.

Los problemas que acarreó mi alcoholismo fueron varios, desde insultar a todos, no hacer nada para mi futuro, no durar en mis relaciones amorosas ni sociales, sólo tenía “amigos” de parranda. Así fue que gradualmente fui cayendo bajo y no encontraba una mujer para mí. Todos me reclamaban, me decían que cuidara mi forma de beber, pues al hacerlo me transformaba en una persona impertinente y grosera.

Yo me negaba rotundamente a tener problemas con la bebida; para consolarme decía que exageraban, que yo no era así. Me volví desobligado en toda la expresión de la palabra. Después, tal vez, pensé que sí me trastornaba, por lo que me di a la tarea de buscar ayuda y encontré el grupo de Alcohólicos Anónimos, llamado Una Visión Para Ti.

También dudaba del grupo, pues antes había escuchado en las borracheras que Alcohólicos Anónimos era lo peor, que salía uno más enfermo. Pero decidí asistir (con cierto morbo) para saber qué tan enfermo estaba. Cuando entré, me recibieron amablemente, con respeto y esto me infundió confianza.

Al pasar el tiempo, a través de la unidad, el compartimiento y la práctica del programa, me di cuenta e que sí estaba muy enfermo, pues era la primera vez que razonaba para trascender como ser humano, lo que había perdido. Pero gracias a esto, dejé de beber y me hicieron concebir una nueva visión para mí. ¡Gracias, compañeros!


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